martes, 4 de septiembre de 2007

Martes, 28/08/07

El bar del Village y la larga espera que hay entre tren y tren durante la noche son los culpables de que esta mañana no pueda acudir a clase. Parece que me hayan pegado una paliza esta noche…me regalo una mañana de cama y un mediodía de televisión. En el fondo, puedo tomármelo como un ejercicio de comprensión oral… aunque no hace falta que me invente muchas excusas. Mi conciencia no se ha quejado. Ella también necesita de vez en cuando un día de relax.

Pero que el día haya empezado tarde no significa que no haya sido útil. A las 6 PM he cogido el subway dirección Brooklyn Bridge. Me he encontrado con decenas de personas en el metro que salían del trabajo y se notaba en sus caras las ganas de llegar a casa. Pasadas las 6:30 PM empezaba a cruzar el puente de Brooklyn junto con varios turistas cámara en mano. Los neoyorquinos lo hacían en bici por el carril habilitado, y así se marcaba claramente el límite entre los autóctonos y la especie migratoria. En varias ocasiones ocurre pequeños enfrentamientos entre ambos cuando ese límite se ve sobrepasado por el ejemplar que invade el carril bici apuntando con su cámara al familiar o amigo de turno. Es cuando el neoyorquino que quiere llegar a casa suelta alguna palabreja mientras hace sonar el timbre, no de muy buen rollo.



Llego a la mitad del puente. “Perdona, ¿nos puedes hacer una foto? Gracias.” es la frase que más se escucha en el trayecto. Aunque a menudo no hace falta ni mediar palabra porque con tan solo un movimiento de cámara y una sonrisa el otro capta enseguida el mensaje, y lo demuestra asintiendo la cabeza. Es el lenguaje del turista.

Y llego a Brooklyn. Se nota que he dejado Manhattan atrás por el poco ruido y la poca gente que hay en las calles. Mi idea es llegar al parque que hay debajo del puente pero paso antes a por algo de merienda. Llego, pero no puedo entrar: un chico con pinganillo me explica que se está rodando una película. Genial. Espero que por lo menos sea buena…pero como siempre que aparecen contratiempos el segundo plan resulta ser mejor. Cual pequeño saltamontes llego a unas rocas, a la orilla del río. La función está a punto de empezar. Lo sé porque poco a poco se apagan las luces. Y se encienden otras. La puesta de Sol. Y me acompaña 4 rocas a mi izquierda un hombre calvo de prominente barriga que se fuma un cigarro. Muy despacio. No nos dirigimos una palabra mientras dura el show, tan sólo un ligero movimiento de cabeza cuando él decide marchar, que es cuando su cigarro se ha consumido. . Yo me quedo un rato más pero no me quedo sola: me acompañan los recuerdos, las canciones y mi cabeza. Sí. Uno de los mejores momentos desde que estoy aquí. Y una de las imagenes más bonitas.



A la vuelta el puente está oscuro lo que hace resaltar aún más las luces del skyline. Y allí está la señora Libertad.


Se me ocurre ir hacia Bryant Park. Al parecer están montando ya la fashion week. Me siento a la fresca en una de las sillas de hierro verde y veo el ajetreo de la calle. En la primera planta del edificio de enfrente, un gimnasio.

Y sin prisas llego a Times Square, para llenarme los ojos de luz antes de ir hacia casa.

No hay comentarios: