Acabaré pues la historia.
8.30 AM y yo, bajo el grifo de la ducha. Resuenan unos golpes en la puerta. Nadie nunca había picado antes a mi puerta...Mi primera reacción es quedarme en silencio y quieta pero los golpes no cesaban. Se añaden unas palabras..."Vanessa? Are you here?" Pero no es todo porque faltaba un " I'm Larry" para acabar de dejarme muerta de miedo. Por cierto, Larry es mi casero...
Todo la historia del ventilador se me viene a la cabeza. Vane hay que ser valiente. Se debe haber enterado y vendrá a pedir explicaciones. No va a comerte. Venga, abre la puerta. Puedo imaginarme la cara de susto que debía tener mientras le empecé a explicar lo sucedido. No le deje ni hablar. Vaya, parece que se sorprende...camina hacia el cadáver, se asoma a la ventana, suelta un oh my god muy suave y pregunta ¿ Se hizo alguien daño? Emmm no, definitavemente no sabia nada. Mi sorpresa vino cuando, esperando una cara de enfado y la suma de dinero que me iba a hacer pagar recibí una sonrisa y un "It's OK". En parte se siente culpable porque no me recibió el primer día y no me explicó nada. Por supuesto que me disculpo pero enseguida cambia de tema para decirme que venía a avisarme de que a las 11 entraría para enseñarle el piso a una persona. Sólo eso. No sólo no se enfada sino que encima me comenta que quizá habrá una cena para los vecinos esta semana y...me da la contraseña de internet, sin cobrarme nada.
Sin palabras. He salido de casa más contenta que nunca. Suerte que existen personas así. Y que suerte encontrarlas...
He escuchado que estar en NYC y no visitar el MOMA es un pecado. Pues solo espero que no sea mortal...la cola era interminable. Los viernes a partir de las 5PM los museos son gratis y todo lo que sea gratis provoca colas. Pensamos que el tiempo es oro. No estamos dispuestos a pagar tan caras nuestras horas en esta ciudad y dejamos a la gente que siga esperando para entrar. Nosotros nos vamos a otro sitio. Bueno se van. Yo estoy realmente agotada del ajetreo y decido ir a casa.
A la noche nos encontramos en Columbus Circle para cenar. Y cenamos hamburguesas enormes y cheesecakes con Jimi Hendrix y Rock de fondo. Es el Hard Rock Café de Times Square.



ésta útima es por papá...
A la salida aún tenemos ganas de noche aunque muchos se arrastren/mos por el suelo. Estamos obligados a vivir cada minuto que estemos aquí. Es el único deber que aceptamos al venir. Caminando llegamos a un bar de madera de la 8 ave con música en directo. Un chico con su guitarra me recuerda una tras otra canciones que todos conocemos. La verdad es que su voz no era prodigiosa pero fué un regalo su música. Lo bueno de las canciones es que no pesan, ni abultan, no cuestan dinero, puedes usarlas las veces que quieras y son capaces de traer sensaciones con una fuerza brutal. Que más se puede pedir...
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