miércoles, 5 de septiembre de 2007

Sábado, 01/09/07

Sentada en mi cama pienso en donde ir hoy. Mientras lo hago me doy cuenta de que realmente he visto muchas cosas. Pero que también me faltan otras tantas por ver.

Después de decidirlo me dirijo allí. El metro de NYC no es fácil. No es simple. Entre trenes locales, express y el sinfín de carteles amarillos con avisos sobre lineas que no funcionan de entre tal parada y tal otra de tal día a tal otro, sobre trenes express que serán locales entre tal recorrido, sobre finales de linea que están fuera de servicio y son remplazados por buses shuttles...en fín, que no es simple. Mi intención es llegar al Financial District y lo hago después de una buena caminata al decidir no hacer transbordo.

El World Trade Center parece un hormigonero esta mañana. De entre la cantidad de gente me sorprende un grupo de manifestantes reclamando una nueva investigación sobre el 11-S. Me dan un folleto que aún guardo en el que se preguntan sobre las sospechosas coincidencias que dicen que hay y reclaman saber la verdad. Yo también me pregunto porque no se sabe que existe gente pidiendo esto. Al menos yo nunca había oido hablar que había gente que no se creía la versión oficial del gobierno americano...¿será coincidencia?


Después de un hot dog exploro el lower Manhattan. Priemera parada: Trinity church. Entro por el pequeño cementerio el cual me deja muy asombrada.


La gran mayoria de lápidas son trozos de roca mal cortados y de las que se ha borrado todo tipo de nombre. No se puede saber quien está ahí... Algunas en cambio ha sido reconstruidas. Todas las que leo pertenecen a gente que llegaron hace siglos a America desde otros paises. "Life's full of pain. Prepare to meet your God". Me pone la piel de gallina...


Y paso del voto de pobreza al centro de la avaricia mundial. New York Stock Exchange, Federal Hall, Wall St. Así es NYC.

La foto con el toro me la hace un italiano, residente desde hace años aquí. Todo empieza cuando comenta con su amigo, en italiano, porque las mujeres siempre están tocando lo mismo ya que toda turista presente toma la misma fotografia. Aquí el ejemplo:

Lo que no esperaba es que yo le entendiese y le respondiera con un " Cuidado. No todas, no te equivoques". A partir de ahí intercambiamos unas palabras y se ofrece a hacerme una foto. Para demostrarle que yo tenía razón decidí...

Si. Mucho mejor.

Las horas posteriores las paso en la exposición "The Bodies" en el Seaport Museum. Realmente vale la pena pagar la entrada, aunque a primera vista parece cara. Creo que jamás volveré a ver el cuerpo humano de la misma forma después de ver a esos cadáveres disecados y disecci onados, no de forma morbosa, sino artistica. No para escandalizar, sino para enseñar. Aunque hay una gran controversia sobre el origen de los cuerpos.Las ideas " to see is to know" y " The bodie never lies" te reciben escritas en la pared. Hombres en posiciones tan habituales como jugando a la pelota, individuos cortados horizonal o verticalmente de forma que puedes ver todo el interior, urnas con partes del cuerpo...pero sin duda fueron tres las más impactantes a la vez que emotivas.

La primera un mismo cuerpo del que habian separado esqueleto y músculos colocando las dos partes una enfrente de la otra y tócandose por la punta de los dedos.

La segunda, una mujer con el vientre al descubierto. En su interior una personita que no llego a serlo...

Por último, embriones y fetos ordenados por tiempo. Impresionante. Al igual que impresionan los que desgraciadamente les tocó padecer alguna malformación, como los dos siameses...

Eso si, al llegar a la sala de circulatorio no lo pude resistir. Tuve que pasar esa sala y sentarme unos minutos fuera. El rojo nunca me ha gustado demasiado...



http://www.bodiestheexhibition.com/video/bodies-video-broadband-1.mov

http://www.bodiestheexhibition.com/video/bodies-video-broadband-2.mov


Por supuesto que las imágenes son de la página oficial. No está permitido hacer fotos.

Y tras la interesante tarde el resto del día lo paso por South Street Seaport, que me hacen recordar a las Ramblas de Barcelona, solo que aqui los mimos y artistas de la calle se ganan mucho mejor la vida. Sé una de las primeras cosas que haré a llegar allí.

Luego camino hacia el ferry, pero esta vez me quedo en la primera planta, más cerca del agua. Me da tiempo de ir hasta la pizzeria y coger el de vuelta. Y cada vez el viaje resulta diferente al anterior.

A la noche he quedado en Central Park, a la altura de 63 st, donde hay una de las residencias. Y en un banco del parque paso las últimas horas de sábado.

Viernes, 31/08/07

[ Disculpad la pequeña confusión que tuve el último día con el orden de los días a la hora de colgarlos...]
Acabaré pues la historia.

8.30 AM y yo, bajo el grifo de la ducha. Resuenan unos golpes en la puerta. Nadie nunca había picado antes a mi puerta...Mi primera reacción es quedarme en silencio y quieta pero los golpes no cesaban. Se añaden unas palabras..."Vanessa? Are you here?" Pero no es todo porque faltaba un " I'm Larry" para acabar de dejarme muerta de miedo. Por cierto, Larry es mi casero...

Todo la historia del ventilador se me viene a la cabeza. Vane hay que ser valiente. Se debe haber enterado y vendrá a pedir explicaciones. No va a comerte. Venga, abre la puerta. Puedo imaginarme la cara de susto que debía tener mientras le empecé a explicar lo sucedido. No le deje ni hablar. Vaya, parece que se sorprende...camina hacia el cadáver, se asoma a la ventana, suelta un oh my god muy suave y pregunta ¿ Se hizo alguien daño? Emmm no, definitavemente no sabia nada. Mi sorpresa vino cuando, esperando una cara de enfado y la suma de dinero que me iba a hacer pagar recibí una sonrisa y un "It's OK". En parte se siente culpable porque no me recibió el primer día y no me explicó nada. Por supuesto que me disculpo pero enseguida cambia de tema para decirme que venía a avisarme de que a las 11 entraría para enseñarle el piso a una persona. Sólo eso. No sólo no se enfada sino que encima me comenta que quizá habrá una cena para los vecinos esta semana y...me da la contraseña de internet, sin cobrarme nada.

Sin palabras. He salido de casa más contenta que nunca. Suerte que existen personas así. Y que suerte encontrarlas...

He escuchado que estar en NYC y no visitar el MOMA es un pecado. Pues solo espero que no sea mortal...la cola era interminable. Los viernes a partir de las 5PM los museos son gratis y todo lo que sea gratis provoca colas. Pensamos que el tiempo es oro. No estamos dispuestos a pagar tan caras nuestras horas en esta ciudad y dejamos a la gente que siga esperando para entrar. Nosotros nos vamos a otro sitio. Bueno se van. Yo estoy realmente agotada del ajetreo y decido ir a casa.

A la noche nos encontramos en Columbus Circle para cenar. Y cenamos hamburguesas enormes y cheesecakes con Jimi Hendrix y Rock de fondo. Es el Hard Rock Café de Times Square.


ésta útima es por papá...

A la salida aún tenemos ganas de noche aunque muchos se arrastren/mos por el suelo. Estamos obligados a vivir cada minuto que estemos aquí. Es el único deber que aceptamos al venir. Caminando llegamos a un bar de madera de la 8 ave con música en directo. Un chico con su guitarra me recuerda una tras otra canciones que todos conocemos. La verdad es que su voz no era prodigiosa pero fué un regalo su música. Lo bueno de las canciones es que no pesan, ni abultan, no cuestan dinero, puedes usarlas las veces que quieras y son capaces de traer sensaciones con una fuerza brutal. Que más se puede pedir...

Jueves, 30/08/07

Hoy si que la conciencia estaba activa y me ha obligado ir a clase. A la salida me han enseñado otro sitio para comer cerca de la escuela que es mejor si cabe que Amish. Por lo menos hay menos gente y se puede sentar tranquilamente. Aunque también entran personas a llenar sus bandejas de comida para llevarlas a sus oficinas.

Cada uno tiene un plan para hacer esta tarde. Y cada minuto éste varía tras escuchar la propuesta de el de al lado. Para muchos son sus últimos días en NY y quieren rematar con las visitas que no han hecho todavía o bien comprar los últimos regalos. Yo me apunto al plan de una pareja de Ciudad Real y Ángel, el de las fotos. Suerte que mi intención al llegar era no decir una palabra que no fuera en inglés… pero no me lo podían poner más difícil. Cuando me quede sin austriacos sólo quedaba una opción. No practicaré inglés pero la compañía es muy agradable.


El edificio de la ONU está a pocos minutos de la escuela. Bueno…no hay mucho para ver a no ser que pagues la visita guiada. Eso si, la tienda es siempre accesible para todos. Evidentemente.


Después de un café nos dirigimos a Harlem ya que hay un festival de música. Y realmente resultó ser todo un festival para los sentidos. Tan solo nosotros 4 y una pareja de suizos si no me equivoco compartimos aquellos conciertos de Jazz y blues con la gente de Harlem. Una voz negra de mujer como pocas veces he escuchado, seguida de una banda de dos saxofones, piano y bajo. Por último un hombre que consigue que todos nos levantemos de las sillas desplegables y bailemos.


Nuestra sensación era de incredibilidad al vernos rodeados de esa gente que vivía cada nota de esa música, tanto los ancianos como los pequeños, que no podían evitar moverse con cada sonido y que nos dejaron compartir con ellos su fiesta.


http://www.mediafire.com/?3nexkmuyxh9


ESO ES HARLEM. No el barrio que la gente tiene miedo de pisar y que solo lo hace para presenciar una misa. NYC continúa más allá de Central Park. Y su gente es así de autentica.

http://www.mediafire.com/?0oyzvwmnxtd

Con el buen sabor de boca nos fuimos todos a mi casa para cocinar algo y cenar juntos. Y aquí la anécdota del día, y casi diria que de todos. Al querer abrir todas las ventanas no nos dimos cuenta que el aparato de ventilación estaba apoyada en ella de forma digamos..chapucera. Como resultado el trasto cayó por la ventana y aterrizó en el jardin de atrás. En ese momento no sabes que hacer, si gritar o llorar. Por suerte no cayó encima de nadie que es lo importante pero la cara de mi casero y la suma de dinero que debía de costar eso me parecían tambien muy importantes. Entramos como en las películas en el piso de abajo que tenia la puerta abierta después de asegurarnos de que no habia nadie y rescatamos el cadáver. Completamente deformado y los cables colgando…¿Y ahora qué? Ante todo guardar la calma. Todo tiene solución. NO pasará nada ( eso es lo que nos deciamos los unos a los otros). De aquí poco nos reiremos de esto.

No dejamos que el accidente nos amargara la noche. Y nos encontramos con mas gente en un pub-lounge de Meatpacking District llamado APT ( Apartment), en 419 W. 13th St. Un sitio curioso para tomar algo tranquilo y que costó encontrar porque no hay ni un cartel ni nadie en la puerta. Estas son algunas imagenes de su página.



El sitio me encanta pero...mañana me tocará enfrentarme con mi casero. Lo llamaré después de clase.

martes, 4 de septiembre de 2007

Miercoles 29/08/07

Los días pasan demasiado rápido. Se escapan.
Después de clase y de la comida he pasado un rato en la sala de ordenadores. Ya me he acostumbrado a que mi mundo real me lleve 6 horas de adelanto.

A las 4:30 PM tengo cita en el Radio City Music Hall para subir al Top of the Rock, en el Rockefeller Center.

La primera diferencia con el Empire es que aquí no hay cola.

La segunda es que todo es nuevo. Y el techo del ascensor es transparente.

La tercera que unos cristales te lo ponen dificil a la hora de hacer una foto sin que se refleje tu silueta.

La cuarta que Crysler queda tapado por la torre de Metlife.

Quinta: no te hacen foto

Sexta: las vistas de Central Park son impresionantes...

Septima: no salí por la televisión cuando subí al Empire State Building, pero sí en el TOR. Channel 4 retrasmitia el tiempo desde el mirador en ese momento y los visitantes fuimos el típico público que saluda cuando el cámara le apunta. Bueno, algunos nos escondiamos. Por suerte no fuí una de las entrevistadas... pero puedo decir que he tenido mi momento en la televisión americana.

Y la televisión americana fué la que me hizo dormir al llegar a casa. Los simpsons seguidos de Seinfeld me sirvieron de fondo para mi gran siesta. Al despertar sabía que el resto debía haber salido ya del partido de tenis pero no tenía modo de contactar con nadie. Vivo sin móvil. Estoy comprobando que se puede vivir sin móvil hoy en dia pero me cuesta comprender como estuvimos tanto tiempo sin él. Está claro que antes si se quedaba se acudía. Si se llegaba tarde se esperaba. Y si no se quedaba, se quedaba una en casa. Como yo hoy.

Martes, 28/08/07

El bar del Village y la larga espera que hay entre tren y tren durante la noche son los culpables de que esta mañana no pueda acudir a clase. Parece que me hayan pegado una paliza esta noche…me regalo una mañana de cama y un mediodía de televisión. En el fondo, puedo tomármelo como un ejercicio de comprensión oral… aunque no hace falta que me invente muchas excusas. Mi conciencia no se ha quejado. Ella también necesita de vez en cuando un día de relax.

Pero que el día haya empezado tarde no significa que no haya sido útil. A las 6 PM he cogido el subway dirección Brooklyn Bridge. Me he encontrado con decenas de personas en el metro que salían del trabajo y se notaba en sus caras las ganas de llegar a casa. Pasadas las 6:30 PM empezaba a cruzar el puente de Brooklyn junto con varios turistas cámara en mano. Los neoyorquinos lo hacían en bici por el carril habilitado, y así se marcaba claramente el límite entre los autóctonos y la especie migratoria. En varias ocasiones ocurre pequeños enfrentamientos entre ambos cuando ese límite se ve sobrepasado por el ejemplar que invade el carril bici apuntando con su cámara al familiar o amigo de turno. Es cuando el neoyorquino que quiere llegar a casa suelta alguna palabreja mientras hace sonar el timbre, no de muy buen rollo.



Llego a la mitad del puente. “Perdona, ¿nos puedes hacer una foto? Gracias.” es la frase que más se escucha en el trayecto. Aunque a menudo no hace falta ni mediar palabra porque con tan solo un movimiento de cámara y una sonrisa el otro capta enseguida el mensaje, y lo demuestra asintiendo la cabeza. Es el lenguaje del turista.

Y llego a Brooklyn. Se nota que he dejado Manhattan atrás por el poco ruido y la poca gente que hay en las calles. Mi idea es llegar al parque que hay debajo del puente pero paso antes a por algo de merienda. Llego, pero no puedo entrar: un chico con pinganillo me explica que se está rodando una película. Genial. Espero que por lo menos sea buena…pero como siempre que aparecen contratiempos el segundo plan resulta ser mejor. Cual pequeño saltamontes llego a unas rocas, a la orilla del río. La función está a punto de empezar. Lo sé porque poco a poco se apagan las luces. Y se encienden otras. La puesta de Sol. Y me acompaña 4 rocas a mi izquierda un hombre calvo de prominente barriga que se fuma un cigarro. Muy despacio. No nos dirigimos una palabra mientras dura el show, tan sólo un ligero movimiento de cabeza cuando él decide marchar, que es cuando su cigarro se ha consumido. . Yo me quedo un rato más pero no me quedo sola: me acompañan los recuerdos, las canciones y mi cabeza. Sí. Uno de los mejores momentos desde que estoy aquí. Y una de las imagenes más bonitas.



A la vuelta el puente está oscuro lo que hace resaltar aún más las luces del skyline. Y allí está la señora Libertad.


Se me ocurre ir hacia Bryant Park. Al parecer están montando ya la fashion week. Me siento a la fresca en una de las sillas de hierro verde y veo el ajetreo de la calle. En la primera planta del edificio de enfrente, un gimnasio.

Y sin prisas llego a Times Square, para llenarme los ojos de luz antes de ir hacia casa.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Lunes, 27/08/07

Así es NYC a las 9 de la mañana. A la salida del vagón empieza la carrera por las escaleras del subway de Grand Central con una mujer con falda de tubo y tacones de aguja de 7 dedos...está la cosa reñida… Realmente es muy buena, pero ¡lo mío es más difícil! con un bolso cargado hasta arriba colgando de un hombro, un muerto por portátil en una mano, una sudadera que no tendría que haber cogido porque hace un calor sofocante colgando de un codo, bebiendo de un vaso de Starbucks, las gafas entre los dientes y escuchando el I-pod no se si es una competición justa... En la calle se trata de ir esquivando gente hablando por el móvil y cruzando sin hacer caso al semáforo y sin que te atropelle ningún taxista. Es todo cuestión de práctica.
Como cada día llego tarde. Y como cada lunes, día de llegadas y salidas en la escuela, llegan más orientales a clase. Corea se lleva la palma, seguida de Japón. El viernes la cosa estaba a 3 occidentales a 4 orientales. Aquí una foto. Por cierto, la de la falda es la profesora. Una chica de Brooklyn, Raquel, de abuelos hispanos, divertidísima.






Hoy se desbancan a 2 occidentales contra 5 orientales. También son muy buenos...como la del metro.
Hoy como con la sección española en donde les dan el desayuno a cambio de tickets que les dan en la residencia. 2:30 PM. Buena hora para tomar el desayuno de huevos con patatas, tostadas con mantequilla y café, éste último imbebible.

Mientras estoy en la sala de ordenadores me pasa algo increíble. Una chica se acerca a mí. “¿Eres la que escribe el blog “living NYC’s life?” porque cree haberme reconocido por alguna foto. No es muy difícil imaginarse como se me queda el cuerpo…Merçè, también de Barcelona, ha llegado hoy a la ciudad y dice haber estado leyéndome estos días y como hacerlo le provocaban más ganas si cabe de venir. Me recordaba cosas que había escrito y…me pide que continúe haciéndolo. Toda una inyección de adrenalina, la verdad. Y si lees esto Merçè, que espero que sí, disfruta al máximo el tiempo aquí, tal y como te dije. Espero verte más por la escuela y… merci, de verdad.

Y a la tarde continúan las carreras. En poco más de una hora soy capaz de ir a casa, ducharme y llegar al Empire State Building, donde he quedado con la sección, aunque no acuden todos. Más tarde encontrariamos más gente de la escuela en el mirador, después de pasar por las colas, los ascensores, la subida de 6 pisos a pie sin olvidar la foto que te hacen al estilo Port Aventura. A la salida te la plantan con un fotomontaje del Empire de fondo. Precio: 25$ . Excesivo, desde luego.
Las vistas desde el techo de NYC es algo que no creo que haga mucha falta que describa. 360º de impresionantes vistas. Y conseguimos verlas con la caída del Sol y con la noche en todo su esplendor.
Estas fotos son de Ángel Fernandez, un gran fotográfo. Mi cámara pobre no puede llegar a estos niveles...Que lo difruten.








Pizza gigante para 5 ( 2 machotes españoles, otros 2 italianos y yo) a la salida.


La intención es ir a tomar algo. Bajamos en Canal St. dirección el puerto ( caminata muy larga) y descubrimos que no hay nada que hacer allí a esas horas. CBGB, el famoso pub de rock cuna de bandas como los Ramones, viene a la cabeza y llegamos en taxi. Nuestra sorpresa viene cuando vemos que está cerrado. Al parecer el dueño del local y el dueño del bar no han llegado aun acuerdo sobre el precio del alquiler. Ni los lugares míticos pueden escapar a la subida del suelo de NYC... Habrá que contentarnos con cualquier bar del Village.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Domingo, 26/08/07

El desayuno lo he tomado sentada en la ventana escuchando gospel. No tengo ni idea de donde venía…pero sonaba genial.

Primera parada del día: Rockefeller center. La verdad es que no tengo mucha idea de que es exactamente. Se que hay un centro comercial, unos edificios, un plaza donde ponen la pista de patinaje en invierno y el árbol de navidad…pero no lo se bien. El metro me deja cerca del Radio City Music Hall y me dispongo a ver que es exactamente. Encuentro una plaza donde hay bastante bullicio llena de banderas y..ahí está, el Prometeo dorado. Mi impresión: me lo esperaba todo mucho más grande. Si es aquí donde se patina es realmente pequeño. La zona está ahora cubierta de mesas, sillas y macetas. Pero es demasiado pequeño…consulto varias veces los mapas de la zona que hay en las paredes porque no acabo de creérmelo. Paseo por el centro comercial. De acuerdo. Foto y a por otra cosa.


Después de parar en Mc Donald’s encarrilo por 5 ave. Mi intención es visitar Saint Patrick’s Cathedral y NBA STORE, si es que se puede poner a las dos en la misma frase. A la salida de la catedral el pecado se presenta delante de mí. A/X. Caigo en la tentación. Caen dos camisas. Soy fácil.

En la tienda NBA entró buscando algo, (Sí, sí ya sabes que es para ti) Lo que no pretendía encontrar era una conversación con un dependiente de padres dominicanos que habla un spanglish que cuesta entender. Su sueño es salir del país para vivir una experiencia como la mía en un lugar que sea diferente, pero no se atreve a irse solo. Está harto de vivir aquí. A mí me viene a la cabeza la gente que entra como puede en EEUU cruzando la frontera o que tiene que luchar con una burocracia de hierro para conseguir una visa de lo que sea... El mundo está loco.
Las horas posteriores las paso entre tienda y tienda de 5 ave. La ostentación de Gucci, la sencillez de Hugo Boss, la horterada de Lacoste…y la fantasía de Disney. Tras sus puertas todos vuelven a ser niños y en las caras sonrisas de los que se prueban gorritos o orejitas o se hacen fotos con Mickey…


Agotada acabo en el Starbucks de la 51. Ya he aprendido que “Cold chocolate Milk without ice” és sinónimo de Cacaolat. A mi lado una familia. El padre, un simpático señor canoso de ojos azules me pregunta cómo llegar a un sitio que no entiendo y le confieso que yo tampoco soy de aquí. Vienen de Sudáfrica y su acento es inteligible para mí. Al decir que soy de Barcelona me habla de lo mucho que le gustó las Ramblas y lo comparamos entre sonrisas con NYC. Se acerca a mí, mira a sus hijos y a su mujer como se pelean por el mapa y en voz baja me dice “ ¿Sabes?, estamos perdidos”. Los hijos levantan la mirada y a la vez gritan “¡Papa, No estamos perdidos!”. Al irse, todos me saludan desde la otra parte del cristal. Buena suerte.

Subway hasta Houston St en busca del agua.
Hudson River Park y sin saber cómo llego a un embarcadero. La intuición me lleva a un paseo casi escondido donde hay una mujer con chándal sentada en un banco, un chico dando puñetazos al aire y una chica haciendo estiramentos. Entre cada uno, 15 metros de distancia. La mujer del chándal se para a hablar conmigo antes de irse pero todo lo que entiendo es ventana, vistas, casa, tiempo, baño, hermana, loco, oscuro. Ni idea. Mi imaginación deduce lo siguiente: que el tiempo está loco y que hoy cuando estaba en el baño, que tiene una ventana pequeña pero con preciosas vistas al rio y por eso se compró esta casa, no sabía que día haría porque lo veía oscuro y su hermana le ha dicho algo y al final ha hecho mucha calor. Con una sonrisa y un oh my god parece que se contenta.
Él me ha esperado. Sentada veo como se despide y se va...

Es el momento de que salga Ella, y se ve preciosa desde el ferry. Sí, de nuevo. El cuerpo me pide mar. Y que lo voy yo a hacer…nací en el mediterráneo…

Sábado, 25/08/07

Obviamente hoy no es el mejor día para madrugar. La mañana la paso mirando la televisión. Partido de béisbol y repetición de la elección de Miss Teen America. Digno de verlo…
No salgo de casa hasta pasadas las 6 dirección Central Park pero a un punto concreto: Strawberry Fields. No lo encuentro a la primera pero se que está delante del Dakota Building. Tiene que estar por aquí… Finalmente el paseo se ensancha ligeramente y una palabra escrita en el suelo aparece

IMAGINE


formada por un mosaico blanco y negro y decorada por flores y alguna fruta formando el símbolo de la paz. Rodeado de bancos y árboles pasa una brisa que invita a sentarse y gastar allí unos minutos.
A la salida del parque veo un bus en la parada y corro a subirme. Estando ya en él miro a dónde lleva. M72. Me bajo cuando veo que pasa cerca de lo que parece un parque y el rio. El parque es Riverside Park. Y el río, el Hudson. En uno de los paseos que entra en él veo como todo se tiñe de azul. Dos hombres de mediana edad pescan y devuelven los peces al agua. Junto a ellos un abuelo intenta hacer lo mismo, pero no tiene la misma suerte. Los observa con cierto recelo y resignación. No siempre la experiencia funciona…
Una pareja toma un pic-nic en una de las mesas de madera. Otra saca a pasear a su hijo recién nacido que intenta mantener la cabeza erguida pero… no lo consigue. Un hombre lee un libro, junto a su perro.
El día acaba con un paseo de Columbus Circle hasta Times Square, bajando por Broadway.

Viernes, 24/08/07

Creo que ha llegado el día. Después de 13 días quizá haya llegado el momento de hacerlo. A la salida de clase: SOHO.
Bien, Vane, estás en probablemente el barrio de compras por excelencia. Lo demuestra el que todo el mundo salga hasta con bolsas entre los dientes de las tiendas.
Después de 4 tiendas, de entre ellas Levis, confirmo que no soy buena compradora. De todas salgo con las manos vacías. Adoro la ropa, me encanta llevarla, pero no me gusta comprarla. O quizá sea que el estilo americano no es el mío… Entro en H&M como signo de desesperación a ver si en un medio un poco más conocido me desenvuelvo mejor. Pero no consigo ver nada y parece que todas las demás vean lo que yo no veo. ¿Por qué no habré heredado de mi madre la capacidad de detectar la ropa interesante de entre una montaña de trapos, en vez de la nariz? Me niego a entrar en Zara…
Pero de camino al metro delante de mí aparecen unas letras. A/X. Es decir, Armani Exchange. Toda mi frustración se esfuma. Iré directa al desenlace de la historia.

Salí con 2 chaquetas, 2 camisetas, un jersey y porque decidí dejar de mirar. Marc, dependiente, me dio atención personalizada algo que parece ser muy normal aquí. Te va cogiendo la ropa que quieres probarte, te la deja preparada en el probador, te busca las tallas, te da su opinión. Si. Te hace la pelota. Quedo en volver la semana que viene a por los “jeans”. Mmmm…creo que no tengo escapatoria.

Después de conocer la parte de compras de NYC aún me queda otra por ver: la noche. La cita es en la 10 ave con la 27st. Somos 20 personas, la mayoría españoles por no decir todos. Es la última noche de los austriacos. Una larga cola está en las puertas esperando a poder entrar y me da la ocasión de ver como se viste un/a neoyorquino/a para salir de fiesta. Ellos con camisa. Ellas con vestido de noche y tacones imposibles, incluso algunas se atreven a sacar las lentejuelas de paseo.

Entramos directamente y sin pagar entrada, porqué así quedaron con el dueño. Aún no se cómo. Me dirijo a guardarropía. 3$ por pieza pero la chica se encarga de aclararme que la propina no esta incluida mientras coge el bote y me lo planta en la cara. Muy amable. Y muy sutil. La otra anécdota de la noche es el momento servicios. Un hombre con traje te abre una puerta, deposita unas delicadas hojas de papel en la mesa y cierra. Velas y todo un arsenal de desodorantes, colonias, peines y demás utensilios.
Vaya, igual que cualquier discoteca de Barcelona.

A las 4AM encienden las luces y suena New York New York. La mezcla de alcohol y patriotismo en la sala lo convierten en todo un espectáculo…

Jueves, 23/08/07

Van pasando los días y pronto se cumplirá el ecuador de mi mini-vida aquí.
Clase como todos los días y comida como todos los días.
Hoy bajamos a Chinatown. Mi objetivo son las galerías de “Wing Fat Shopping” pero la verdad es que parece ser una invención de los autores de la guía poque no encuentro nada que se le parezca… En fin.
Para recompensar el viaje a Francesco nos paramos a por un café, que como buen italiano no puede faltar en su vida auque me ahorraré su opinión sobre el americano, y charlamos en un parque interior por Columbus Circle, cerca de su casa. Después de una hora, en mi cabeza ronda la idea de cruzarme Central Park hasta mi apartamento. Sí. Cruzar 51 calles parece a primera vista una locura. Es tan simple como desviarse hasta el primer metro o bus a la primera, o segunda, señal de flaqueza si sentarse en la hierba durante unos minutos no te es suficiente. Me apetece un paseo tranquilo, como persona tranquila que soy. Comprendo que haya gente que le encante estar rodeada de gente en todo momento. Pero yo pertenezco al otro grupo, al de los que necesitan un tiempo diario de conversación consigo mismos, en silencio. Joaneta sabe a lo que me refiero. I merci per totes les pauses que m’has donat sense demanar-te o jutjar-me.
Pero no lo consigo hacer realidad. Tendrá que ser otro día. Cruzamos Central Park hasta el Metropolitan, a la altura de la 83th st.
Entre medio un grupo practicando yoga, ardillas sin miedo, un partido de béisbol, orientales ofreciendo masajes, ejecutivos con la corbata desabrochada y sin zapatos sentados en la hierba, parejas en su primera cita, una gran concentración de gente que a las ordenes de un profesor sube y baja las, un chico con su guitarra, coches de caballos, cientos de personas haciendo jogging, una mujer de cuarenta y muchos paseando varios perritos agrupados perfectamente por parejas de razas ...pero de todos me quedaría con esta imagen:

“Al igual que el metro, Central Park iguala a todo el mundo”.






Aquí mi pose más natural.

Miércoles, 22/08/07

Otro día gris, después de una noche fría.
Central Park North 110th st. 2nd or 3rd train to downtown. Transfer at 42nd st Times Square to the 7th train. Grand Central Station. Exit at Lexington Avenue with 42th st. 3rd ave. Turn left. Straight ahead to 45th st. Y me doy cuenta de que ya lo hago sin pensar. Y me doy cuenta de que paso cada día por delante del Crysler y ya casi no miro hacia arriba. Y me gusta esta sensación.

Después de clase, comida en Amish, charla con la gente que iba conmigo por la tarde y momento de contacto virtual con el mundo real, que continua a miles de kilómetros, me despido de Francesco, un compañero de clase. Le comento que me apetece volver a coger el ferry y sin esperarlo se ofrece a acompañarme. Bien, no era mi idea pero…está bien.
Con lo que tampoco contaba era con que un grupo de japoneses me estropearan el viaje. No funcionan ni las miradas desafiantes ni los comentarios en voz alta a mi compañero, es más, al parecer resulto bastante cómica según él. 25 min de travesía en los que sentada sólo veía culos y de pie cámaras.

Por suerte la tarde-noche se arregla con creces a la llegada a Staten Island. Nada más salir de la terminal, Francesco me comenta que hay sitios donde poder cenar en la calle que hay nada más cruzar. No hay nadie, són las 7 PM y todos los que no viven aquí cogen directamente el ferry de vuelta a Manhattan, por suerte.
En una pequeña pizzería de dueño con gorra hacia atrás, un cartelito pequeño dice “ 2 slices + soda 4$”. Los slices resultan ser gigantescos además de deliciosos. Aún no se cómo pude comer yo sola 2 piezas de pizza tan grandes…será que sentada en un banco del paseo que mira a Manhattan y a la estatua de la libertad, riéndote a carcajadas con cada comentario, escuchando el ruido del mar rompiendo en las rocas a escasos metros y viendo como, muy poco a poco, alguien va encendiendo las luces del skyline para ti, todo se te hace pequeño.
También lo es el tiempo que pasa hasta que te das cuenta que es completamente de noche.

lunes, 27 de agosto de 2007

Martes 21/08/07

Empieza el diluvio universal en NYC.

A las 7:30 AM una emisora americana me despierta con música para que no llegue tarde a clase, que empieza dos horas más tarde. Enroscada de frio escucho como diluvia fuera y parece como si las sabanas me agarrasen para que no me levante. Está bien. Habeis ganado...apago la radio-despertador para escuchar la lluvia.

Al entrar en el subway descubro que Nueva York, como todas las ciudades, se colapsa las mañanas de lluvia. No podía ser diferente en todos los aspectos: 20 min de espera dentro de un vagón a rebentar de neoyorkinos vestidos como en Barcelona en el mes más frio del año. "Be patience" resuena por megafonía cada 5 minutos. Al salir de Grand Central me encuentro con una NYC gris, con un río de paraguas negros, botas de agua y caras que han perdido toda amabilidad.

Después de la segunda mitad de clase y la comida en Amish con más estudiantes, el supermercado-restaurante que se ha convertido en mi segunda casa, me planteo donde meterme el resto del día. Sí, creo que ha llegado el momento de pisar un museo y saco el trozo de papel que Raquel, mi profesora, me escribió con la dirección del Metropolitan. Cientos de turistas están pensando en la misma opción que yo y nos encontramos en el hall del museo.


Durante las tres horas que paso dentro del gigantesco museo me doy cuenta de varias cosas. La primera es que parece que en España regalen los viajes. La segunda, que la gente se aburre en los museos de arte. Pero se va. La gente pasea por los pasillos desfilando delante de las esculturas griegas, cuadros de arte contemporaneo, armaduras, muebles barrocos, cruces cristianas, mascaras de Africa,teteras chinas, momias, vajillas romanas, como quien desfila por los pasillos del supermercado. De vez en cuando se paran a empezar a leer el "prospecto" de alguna pieza y cuando se dan cuenta de que no se están prestando atención a sí mismos continuan la marcha. Me dio por pensar en la de historias que deben de haber pasado por cada una de aquellas piezas, la de siglos que han vivido, milenios en algunos casos, en las personas que las hicieron, las personas que las tuvieron en su poder, las luchas por poseerlas...en resumen, en todo lo que ha pasado hasta llegar a esa vitrina. Todo para que un ser con mochila en la espalda, jersey y chancletas pase delante de ellas y ni siquiera las mire. Es cuanto menos curioso si te paras a pensarlo...


A la salida sigue lloviendo y el bus me lleva a casa.

No se me ocurre mejor manera que acabar un día gris y mojado haciendo una cena en casa. Y sobretodo, sí cocinan para tí.

martes, 21 de agosto de 2007

lunes, 20/08/07

Hare como si hoy no hubiese existido...
Cancion del dia: Eppure Sentire de Elisa.

lunes, 20 de agosto de 2007

Domingo, 19/08/07

El problema, o la virtud, de estar en una ciudad como NYC es que no sabes donde ir. Te cuesta elegir. Pero estoy viendo que no es recomendable empezar muy pronto si quieres llegar a la noche en buenas condiciones físicas. No tengo prisa. No quiero plannings.
Finalmente me decido por Chinatown.
Canal St. es una calle enorme en la que las aceras están atestadas de paraditas de mercadillo. Cuesta avanzar por la cantidad de gente concentrada… Los turistas compran gafas, relojes y bolsos de imitación mientras los dueños, chinos, comen fideos con palillos entre las mercancías.


Subo por Broadway. Nadie más parece saber que en el 477 está “ Pearl River Mart”, una tienda china enorme, digna de visita. Mmmm no se si comprar una bata de seda marrón por 49$...siempre me han gustado…
Vuelvo al bullicio de Canal St. y paro en el Mc Donald’s. Compruebo que tiene su correspondiente símbolo en chino.
Subo por Mulberry St., la arteria de Little Italy. Bien mi sensación es de estar en Port Aventura al ir cambiado de temática con tan sólo cruzar una calle. Ahora China, ahora Italia. Esta zona es horrorosa, para mí. Una calle ancha, peatonal, con restaurantes italianos a ambos lados, gente engullendo pasta y pizza, tiendas con fotos de Al Pacino… yo salgo de aquí. Realmente Little Italy es como un decorado, no es real. Vuelvo a China.



Ahora los bolsos y las postales de NY dejan paso a la fruta, los patos enteros asados y el pescado. Los turistas a los chinos y vietnamitas. Es Columbus Park. No me puedo creer lo que estoy viendo…realmente es un parque muy pequeño pero esta hasta arriba de gente…todos de rasgos orientales. Me siento como que estoy violando su espacio, sobretodo cuando hago una foto. Pero no lo puedo evitar… músicos dando un mini-concierto con instrumentos que no había visto nunca, abuelitos reunidos en mesas jugando a cartas (chinas, por supuesto)…sólo unos cuantos occidentales han venido como yo y alucinan, como yo también. Merece la pena sentarse un rato.


Queriendo llegar al templo budista de Mahayana me pierdo. Pero no hay nada malo en perderse..es más, descubres sitios que si no fuera por eso nunca verías. Estas calles secundarias son las auténticas calles de Chinatown. He hecho bien en perderme. El olor es bastante fuerte, al igual que los colores y no escucho una palabra en inglés. Realmente cuesta imaginar que estas en Nueva York paseando por estas calles.

El templo está a la entrada del Manhattan bridge. Lo primero que siento es un intenso olor a incienso y una gran sensación de paz. Pasadas las cortinas, entro en una sala. Luz tenue, columnas rojas, cuadros con la historia de Buda en las paredes, música budista, a los lados altares de ofrendas y una larga alfombra roja que acaba a los pies de un gran altar donde descansa un Buda dorado de casi 5 metros, rodeado de luces rojas y frutas. Me siento en una silla, donde pasaré 30 minutos disfrutando de la tranquilidad. Observo como cada minuto entra un fiel con una varita de incienso entre las manos, se acerca al altar, murmulla unos rezos mientras agita la varita y ofrece una pieza de fruta, seguramente acabada de comprar en una de las paradas de fuera. Todo dura un minuto escaso. También veo ( por desgracia, para ellos) como algún grupo de turistas entra, hace la foto de rigor y se va, quizá a seguir comprando. Pero bueno son diferentes formas de vivir una ciudad…

No me lo puedo creer….vuelve a llover. Las “chinitas” vendiendo paraguas parecen salir de debajo de la tierra. 3$. No podré ir al Wing Fat Shopping, una galería de productos de feng Shui, reflexología, acupuntura… o lo que es lo mismo, lugar perfecto para comprar algo a mi padre. Habrá más días.
Me meto en el metro sin saber donde ir. Sí. Me apetece. Ferry.
En NYC antes de que pienses en hacer un café te aparece un Starbucks en frente de ti. Mmm me apetece chocolate pero no les quedan Cookies. Un cliente salta: “¿Estas buscando algo con chocolate? Prueba el Brownie. Te gustará”.

De nuevo en el Ferry a Staten Island. Llueve… y eso hace que todo sea especial. Los colores grises, los olores… Vuelvo a sentarme en el lado derecho, para ver la estatua de la libertad. Todo va bien hasta que el barco zarpa y todos los turistas se levantan para hacer fotos, no dejándote ver absolutamente nada. Se nota que es domingo. Enfadada se me ocurre ir al “culo” del barco ( lo siento, nunca me he aclarado con eso de popa y proa). Y tengo que darles las gracias…porque las vistas desde allí son impagables. Sólo 5 personas hemos tenido la misma idea de ir a esa plataforma. Y 5 somos los que disfrutamos del mejor viaje en ferry. Increíble.

En el ferry de vuelta ocurre la historia del día. La conversación con un chico de Staten Island empieza sin razón. Prometo que esta vez el mapa no ha tenido nada que ver. Josh tiene la misma edad que yo. No ha salido del estado, es más, reconoce no haber estado nunca en Central Park. Una vez por semana va hasta Brooklyn y coge el ferry. Tarda 3h en total. Había olvidado que había gente que lo cogía por placer...como en mi caso. Me enseña un papel sobre un curso para aprender a pilotar helicópteros y me cuenta, riéndose, cómo ayer un borracho se tiró al agua des del ferry. La conversación con el chico de piel “café con leche”, bolsa de deporte y andares de hip hop resulta muy agradable, pero la continuamos dentro porque fuera hace mucho frío. Y sigue en el bus hasta la estación de metro.
He llegado a casa temblando de frío y algo empapada. ¿Puede una larga ducha caliente sentar mejor que la que acabo de tomar?