Finalmente me decido por Chinatown.
Canal St. es una calle enorme en la que las aceras están atestadas de paraditas de mercadillo. Cuesta avanzar por la cantidad de gente concentrada… Los turistas compran gafas, relojes y bolsos de imitación mientras los dueños, chinos, comen fideos con palillos entre las mercancías.
Subo por Broadway. Nadie más parece saber que en el 477 está “ Pearl River Mart”, una tienda china enorme, digna de visita. Mmmm no se si comprar una bata de seda marrón por 49$...siempre me han gustado…
Vuelvo al bullicio de Canal St. y paro en el Mc Donald’s. Compruebo que tiene su correspondiente símbolo en chino.
Subo por Mulberry St., la arteria de Little Italy. Bien mi sensación es de estar en Port Aventura al ir cambiado de temática con tan sólo cruzar una calle. Ahora China, ahora Italia. Esta zona es horrorosa, para mí. Una calle ancha, peatonal, con restaurantes italianos a ambos lados, gente engullendo pasta y pizza, tiendas con fotos de Al Pacino… yo salgo de aquí. Realmente Little Italy es como un decorado, no es real. Vuelvo a China.
Vuelvo al bullicio de Canal St. y paro en el Mc Donald’s. Compruebo que tiene su correspondiente símbolo en chino.
Subo por Mulberry St., la arteria de Little Italy. Bien mi sensación es de estar en Port Aventura al ir cambiado de temática con tan sólo cruzar una calle. Ahora China, ahora Italia. Esta zona es horrorosa, para mí. Una calle ancha, peatonal, con restaurantes italianos a ambos lados, gente engullendo pasta y pizza, tiendas con fotos de Al Pacino… yo salgo de aquí. Realmente Little Italy es como un decorado, no es real. Vuelvo a China.


Ahora los bolsos y las postales de NY dejan paso a la fruta, los patos enteros asados y el pescado. Los turistas a los chinos y vietnamitas. Es Columbus Park. No me puedo creer lo que estoy viendo…realmente es un parque muy pequeño pero esta hasta arriba de gente…todos de rasgos orientales. Me siento como que estoy violando su espacio, sobretodo cuando hago una foto. Pero no lo puedo evitar… músicos dando un mini-concierto con instrumentos que no había visto nunca, abuelitos reunidos en mesas jugando a cartas (chinas, por supuesto)…sólo unos cuantos occidentales han venido como yo y alucinan, como yo también. Merece la pena sentarse un rato.




Queriendo llegar al templo budista de Mahayana me pierdo. Pero no hay nada malo en perderse..es más, descubres sitios que si no fuera por eso nunca verías. Estas calles secundarias son las auténticas calles de Chinatown. He hecho bien en perderme. El olor es bastante fuerte, al igual que los colores y no escucho una palabra en inglés. Realmente cuesta imaginar que estas en Nueva York paseando por estas calles.


El templo está a la entrada del Manhattan bridge. Lo primero que siento es un intenso olor a incienso y una gran sensación de paz. Pasadas las cortinas, entro en una sala. Luz tenue, columnas rojas, cuadros con la historia de Buda en las paredes, música budista, a los lados altares de ofrendas y una larga alfombra roja que acaba a los pies de un gran altar donde descansa un Buda dorado de casi 5 metros, rodeado de luces rojas y frutas. Me siento en una silla, donde pasaré 30 minutos disfrutando de la tranquilidad. Observo como cada minuto entra un fiel con una varita de incienso entre las manos, se acerca al altar, murmulla unos rezos mientras agita la varita y ofrece una pieza de fruta, seguramente acabada de comprar en una de las paradas de fuera. Todo dura un minuto escaso. También veo ( por desgracia, para ellos) como algún grupo de turistas entra, hace la foto de rigor y se va, quizá a seguir comprando. Pero bueno son diferentes formas de vivir una ciudad…

No me lo puedo creer….vuelve a llover. Las “chinitas” vendiendo paraguas parecen salir de debajo de la tierra. 3$. No podré ir al Wing Fat Shopping, una galería de productos de feng Shui, reflexología, acupuntura… o lo que es lo mismo, lugar perfecto para comprar algo a mi padre. Habrá más días.
Me meto en el metro sin saber donde ir. Sí. Me apetece. Ferry.
En NYC antes de que pienses en hacer un café te aparece un Starbucks en frente de ti. Mmm me apetece chocolate pero no les quedan Cookies. Un cliente salta: “¿Estas buscando algo con chocolate? Prueba el Brownie. Te gustará”.
De nuevo en el Ferry a Staten Island. Llueve… y eso hace que todo sea especial. Los colores grises, los olores… Vuelvo a sentarme en el lado derecho, para ver la estatua de la libertad. Todo va bien hasta que el barco zarpa y todos los turistas se levantan para hacer fotos, no dejándote ver absolutamente nada. Se nota que es domingo. Enfadada se me ocurre ir al “culo” del barco ( lo siento, nunca me he aclarado con eso de popa y proa). Y tengo que darles las gracias…porque las vistas desde allí son impagables. Sólo 5 personas hemos tenido la misma idea de ir a esa plataforma. Y 5 somos los que disfrutamos del mejor viaje en ferry. Increíble.



En el ferry de vuelta ocurre la historia del día. La conversación con un chico de Staten Island empieza sin razón. Prometo que esta vez el mapa no ha tenido nada que ver. Josh tiene la misma edad que yo. No ha salido del estado, es más, reconoce no haber estado nunca en Central Park. Una vez por semana va hasta Brooklyn y coge el ferry. Tarda 3h en total. Había olvidado que había gente que lo cogía por placer...como en mi caso. Me enseña un papel sobre un curso para aprender a pilotar helicópteros y me cuenta, riéndose, cómo ayer un borracho se tiró al agua des del ferry. La conversación con el chico de piel “café con leche”, bolsa de deporte y andares de hip hop resulta muy agradable, pero la continuamos dentro porque fuera hace mucho frío. Y sigue en el bus hasta la estación de metro.
He llegado a casa temblando de frío y algo empapada. ¿Puede una larga ducha caliente sentar mejor que la que acabo de tomar?
2 comentarios:
Hola!
Me está gustando mucho tu blog. En Febrero ire con unos amigos a Nueva York y leerlo me está animando mucho!
Sigue como hasta ahora que está muy bien!
Un pequeño apunte que espero que no te moleste. Cada vez que hablas de personas NEGRAS, lo haces con expresiones como: "Negritos", el chico de piel “café con leche”, unos “morenos” y otros blancos. Tengo varios amigos negros y se que esas expresiones les repatean bastante, por eso te recomiendo que las cambies simplemente por "chicos/as negros/as" igual que nosotros somos "chicos/as blancos/as".
Espero no haberte ofendido con este comentario y estoy seguro que esas expresiones han sido de buena fé. Pero creo que acertarías siguiendo este consejo.
Pues nada... te animo a que sigas escribiendo que lo haces genial.
Un saludo!
Luis.
Venga venga, que escriba como quiera, lo estas haciendo genial Vane que envidia, no te olvides de pasarte por coney island, viajecico en metro largo pero verás también cosas de "no turista". Pasalo bien y gracias por el blog.
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