Creo que ha llegado el día. Después de 13 días quizá haya llegado el momento de hacerlo. A la salida de clase: SOHO.
Bien, Vane, estás en probablemente el barrio de compras por excelencia. Lo demuestra el que todo el mundo salga hasta con bolsas entre los dientes de las tiendas.
Después de 4 tiendas, de entre ellas Levis, confirmo que no soy buena compradora. De todas salgo con las manos vacías. Adoro la ropa, me encanta llevarla, pero no me gusta comprarla. O quizá sea que el estilo americano no es el mío… Entro en H&M como signo de desesperación a ver si en un medio un poco más conocido me desenvuelvo mejor. Pero no consigo ver nada y parece que todas las demás vean lo que yo no veo. ¿Por qué no habré heredado de mi madre la capacidad de detectar la ropa interesante de entre una montaña de trapos, en vez de la nariz? Me niego a entrar en Zara…
Pero de camino al metro delante de mí aparecen unas letras. A/X. Es decir, Armani Exchange. Toda mi frustración se esfuma. Iré directa al desenlace de la historia.
Salí con 2 chaquetas, 2 camisetas, un jersey y porque decidí dejar de mirar. Marc, dependiente, me dio atención personalizada algo que parece ser muy normal aquí. Te va cogiendo la ropa que quieres probarte, te la deja preparada en el probador, te busca las tallas, te da su opinión. Si. Te hace la pelota. Quedo en volver la semana que viene a por los “jeans”. Mmmm…creo que no tengo escapatoria.
Después de conocer la parte de compras de NYC aún me queda otra por ver: la noche. La cita es en la 10 ave con la 27st. Somos 20 personas, la mayoría españoles por no decir todos. Es la última noche de los austriacos. Una larga cola está en las puertas esperando a poder entrar y me da la ocasión de ver como se viste un/a neoyorquino/a para salir de fiesta. Ellos con camisa. Ellas con vestido de noche y tacones imposibles, incluso algunas se atreven a sacar las lentejuelas de paseo.
Entramos directamente y sin pagar entrada, porqué así quedaron con el dueño. Aún no se cómo. Me dirijo a guardarropía. 3$ por pieza pero la chica se encarga de aclararme que la propina no esta incluida mientras coge el bote y me lo planta en la cara. Muy amable. Y muy sutil. La otra anécdota de la noche es el momento servicios. Un hombre con traje te abre una puerta, deposita unas delicadas hojas de papel en la mesa y cierra. Velas y todo un arsenal de desodorantes, colonias, peines y demás utensilios.
Vaya, igual que cualquier discoteca de Barcelona.
A las 4AM encienden las luces y suena New York New York. La mezcla de alcohol y patriotismo en la sala lo convierten en todo un espectáculo…
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