miércoles, 29 de agosto de 2007

Domingo, 26/08/07

El desayuno lo he tomado sentada en la ventana escuchando gospel. No tengo ni idea de donde venía…pero sonaba genial.

Primera parada del día: Rockefeller center. La verdad es que no tengo mucha idea de que es exactamente. Se que hay un centro comercial, unos edificios, un plaza donde ponen la pista de patinaje en invierno y el árbol de navidad…pero no lo se bien. El metro me deja cerca del Radio City Music Hall y me dispongo a ver que es exactamente. Encuentro una plaza donde hay bastante bullicio llena de banderas y..ahí está, el Prometeo dorado. Mi impresión: me lo esperaba todo mucho más grande. Si es aquí donde se patina es realmente pequeño. La zona está ahora cubierta de mesas, sillas y macetas. Pero es demasiado pequeño…consulto varias veces los mapas de la zona que hay en las paredes porque no acabo de creérmelo. Paseo por el centro comercial. De acuerdo. Foto y a por otra cosa.


Después de parar en Mc Donald’s encarrilo por 5 ave. Mi intención es visitar Saint Patrick’s Cathedral y NBA STORE, si es que se puede poner a las dos en la misma frase. A la salida de la catedral el pecado se presenta delante de mí. A/X. Caigo en la tentación. Caen dos camisas. Soy fácil.

En la tienda NBA entró buscando algo, (Sí, sí ya sabes que es para ti) Lo que no pretendía encontrar era una conversación con un dependiente de padres dominicanos que habla un spanglish que cuesta entender. Su sueño es salir del país para vivir una experiencia como la mía en un lugar que sea diferente, pero no se atreve a irse solo. Está harto de vivir aquí. A mí me viene a la cabeza la gente que entra como puede en EEUU cruzando la frontera o que tiene que luchar con una burocracia de hierro para conseguir una visa de lo que sea... El mundo está loco.
Las horas posteriores las paso entre tienda y tienda de 5 ave. La ostentación de Gucci, la sencillez de Hugo Boss, la horterada de Lacoste…y la fantasía de Disney. Tras sus puertas todos vuelven a ser niños y en las caras sonrisas de los que se prueban gorritos o orejitas o se hacen fotos con Mickey…


Agotada acabo en el Starbucks de la 51. Ya he aprendido que “Cold chocolate Milk without ice” és sinónimo de Cacaolat. A mi lado una familia. El padre, un simpático señor canoso de ojos azules me pregunta cómo llegar a un sitio que no entiendo y le confieso que yo tampoco soy de aquí. Vienen de Sudáfrica y su acento es inteligible para mí. Al decir que soy de Barcelona me habla de lo mucho que le gustó las Ramblas y lo comparamos entre sonrisas con NYC. Se acerca a mí, mira a sus hijos y a su mujer como se pelean por el mapa y en voz baja me dice “ ¿Sabes?, estamos perdidos”. Los hijos levantan la mirada y a la vez gritan “¡Papa, No estamos perdidos!”. Al irse, todos me saludan desde la otra parte del cristal. Buena suerte.

Subway hasta Houston St en busca del agua.
Hudson River Park y sin saber cómo llego a un embarcadero. La intuición me lleva a un paseo casi escondido donde hay una mujer con chándal sentada en un banco, un chico dando puñetazos al aire y una chica haciendo estiramentos. Entre cada uno, 15 metros de distancia. La mujer del chándal se para a hablar conmigo antes de irse pero todo lo que entiendo es ventana, vistas, casa, tiempo, baño, hermana, loco, oscuro. Ni idea. Mi imaginación deduce lo siguiente: que el tiempo está loco y que hoy cuando estaba en el baño, que tiene una ventana pequeña pero con preciosas vistas al rio y por eso se compró esta casa, no sabía que día haría porque lo veía oscuro y su hermana le ha dicho algo y al final ha hecho mucha calor. Con una sonrisa y un oh my god parece que se contenta.
Él me ha esperado. Sentada veo como se despide y se va...

Es el momento de que salga Ella, y se ve preciosa desde el ferry. Sí, de nuevo. El cuerpo me pide mar. Y que lo voy yo a hacer…nací en el mediterráneo…

Sábado, 25/08/07

Obviamente hoy no es el mejor día para madrugar. La mañana la paso mirando la televisión. Partido de béisbol y repetición de la elección de Miss Teen America. Digno de verlo…
No salgo de casa hasta pasadas las 6 dirección Central Park pero a un punto concreto: Strawberry Fields. No lo encuentro a la primera pero se que está delante del Dakota Building. Tiene que estar por aquí… Finalmente el paseo se ensancha ligeramente y una palabra escrita en el suelo aparece

IMAGINE


formada por un mosaico blanco y negro y decorada por flores y alguna fruta formando el símbolo de la paz. Rodeado de bancos y árboles pasa una brisa que invita a sentarse y gastar allí unos minutos.
A la salida del parque veo un bus en la parada y corro a subirme. Estando ya en él miro a dónde lleva. M72. Me bajo cuando veo que pasa cerca de lo que parece un parque y el rio. El parque es Riverside Park. Y el río, el Hudson. En uno de los paseos que entra en él veo como todo se tiñe de azul. Dos hombres de mediana edad pescan y devuelven los peces al agua. Junto a ellos un abuelo intenta hacer lo mismo, pero no tiene la misma suerte. Los observa con cierto recelo y resignación. No siempre la experiencia funciona…
Una pareja toma un pic-nic en una de las mesas de madera. Otra saca a pasear a su hijo recién nacido que intenta mantener la cabeza erguida pero… no lo consigue. Un hombre lee un libro, junto a su perro.
El día acaba con un paseo de Columbus Circle hasta Times Square, bajando por Broadway.

Viernes, 24/08/07

Creo que ha llegado el día. Después de 13 días quizá haya llegado el momento de hacerlo. A la salida de clase: SOHO.
Bien, Vane, estás en probablemente el barrio de compras por excelencia. Lo demuestra el que todo el mundo salga hasta con bolsas entre los dientes de las tiendas.
Después de 4 tiendas, de entre ellas Levis, confirmo que no soy buena compradora. De todas salgo con las manos vacías. Adoro la ropa, me encanta llevarla, pero no me gusta comprarla. O quizá sea que el estilo americano no es el mío… Entro en H&M como signo de desesperación a ver si en un medio un poco más conocido me desenvuelvo mejor. Pero no consigo ver nada y parece que todas las demás vean lo que yo no veo. ¿Por qué no habré heredado de mi madre la capacidad de detectar la ropa interesante de entre una montaña de trapos, en vez de la nariz? Me niego a entrar en Zara…
Pero de camino al metro delante de mí aparecen unas letras. A/X. Es decir, Armani Exchange. Toda mi frustración se esfuma. Iré directa al desenlace de la historia.

Salí con 2 chaquetas, 2 camisetas, un jersey y porque decidí dejar de mirar. Marc, dependiente, me dio atención personalizada algo que parece ser muy normal aquí. Te va cogiendo la ropa que quieres probarte, te la deja preparada en el probador, te busca las tallas, te da su opinión. Si. Te hace la pelota. Quedo en volver la semana que viene a por los “jeans”. Mmmm…creo que no tengo escapatoria.

Después de conocer la parte de compras de NYC aún me queda otra por ver: la noche. La cita es en la 10 ave con la 27st. Somos 20 personas, la mayoría españoles por no decir todos. Es la última noche de los austriacos. Una larga cola está en las puertas esperando a poder entrar y me da la ocasión de ver como se viste un/a neoyorquino/a para salir de fiesta. Ellos con camisa. Ellas con vestido de noche y tacones imposibles, incluso algunas se atreven a sacar las lentejuelas de paseo.

Entramos directamente y sin pagar entrada, porqué así quedaron con el dueño. Aún no se cómo. Me dirijo a guardarropía. 3$ por pieza pero la chica se encarga de aclararme que la propina no esta incluida mientras coge el bote y me lo planta en la cara. Muy amable. Y muy sutil. La otra anécdota de la noche es el momento servicios. Un hombre con traje te abre una puerta, deposita unas delicadas hojas de papel en la mesa y cierra. Velas y todo un arsenal de desodorantes, colonias, peines y demás utensilios.
Vaya, igual que cualquier discoteca de Barcelona.

A las 4AM encienden las luces y suena New York New York. La mezcla de alcohol y patriotismo en la sala lo convierten en todo un espectáculo…

Jueves, 23/08/07

Van pasando los días y pronto se cumplirá el ecuador de mi mini-vida aquí.
Clase como todos los días y comida como todos los días.
Hoy bajamos a Chinatown. Mi objetivo son las galerías de “Wing Fat Shopping” pero la verdad es que parece ser una invención de los autores de la guía poque no encuentro nada que se le parezca… En fin.
Para recompensar el viaje a Francesco nos paramos a por un café, que como buen italiano no puede faltar en su vida auque me ahorraré su opinión sobre el americano, y charlamos en un parque interior por Columbus Circle, cerca de su casa. Después de una hora, en mi cabeza ronda la idea de cruzarme Central Park hasta mi apartamento. Sí. Cruzar 51 calles parece a primera vista una locura. Es tan simple como desviarse hasta el primer metro o bus a la primera, o segunda, señal de flaqueza si sentarse en la hierba durante unos minutos no te es suficiente. Me apetece un paseo tranquilo, como persona tranquila que soy. Comprendo que haya gente que le encante estar rodeada de gente en todo momento. Pero yo pertenezco al otro grupo, al de los que necesitan un tiempo diario de conversación consigo mismos, en silencio. Joaneta sabe a lo que me refiero. I merci per totes les pauses que m’has donat sense demanar-te o jutjar-me.
Pero no lo consigo hacer realidad. Tendrá que ser otro día. Cruzamos Central Park hasta el Metropolitan, a la altura de la 83th st.
Entre medio un grupo practicando yoga, ardillas sin miedo, un partido de béisbol, orientales ofreciendo masajes, ejecutivos con la corbata desabrochada y sin zapatos sentados en la hierba, parejas en su primera cita, una gran concentración de gente que a las ordenes de un profesor sube y baja las, un chico con su guitarra, coches de caballos, cientos de personas haciendo jogging, una mujer de cuarenta y muchos paseando varios perritos agrupados perfectamente por parejas de razas ...pero de todos me quedaría con esta imagen:

“Al igual que el metro, Central Park iguala a todo el mundo”.






Aquí mi pose más natural.

Miércoles, 22/08/07

Otro día gris, después de una noche fría.
Central Park North 110th st. 2nd or 3rd train to downtown. Transfer at 42nd st Times Square to the 7th train. Grand Central Station. Exit at Lexington Avenue with 42th st. 3rd ave. Turn left. Straight ahead to 45th st. Y me doy cuenta de que ya lo hago sin pensar. Y me doy cuenta de que paso cada día por delante del Crysler y ya casi no miro hacia arriba. Y me gusta esta sensación.

Después de clase, comida en Amish, charla con la gente que iba conmigo por la tarde y momento de contacto virtual con el mundo real, que continua a miles de kilómetros, me despido de Francesco, un compañero de clase. Le comento que me apetece volver a coger el ferry y sin esperarlo se ofrece a acompañarme. Bien, no era mi idea pero…está bien.
Con lo que tampoco contaba era con que un grupo de japoneses me estropearan el viaje. No funcionan ni las miradas desafiantes ni los comentarios en voz alta a mi compañero, es más, al parecer resulto bastante cómica según él. 25 min de travesía en los que sentada sólo veía culos y de pie cámaras.

Por suerte la tarde-noche se arregla con creces a la llegada a Staten Island. Nada más salir de la terminal, Francesco me comenta que hay sitios donde poder cenar en la calle que hay nada más cruzar. No hay nadie, són las 7 PM y todos los que no viven aquí cogen directamente el ferry de vuelta a Manhattan, por suerte.
En una pequeña pizzería de dueño con gorra hacia atrás, un cartelito pequeño dice “ 2 slices + soda 4$”. Los slices resultan ser gigantescos además de deliciosos. Aún no se cómo pude comer yo sola 2 piezas de pizza tan grandes…será que sentada en un banco del paseo que mira a Manhattan y a la estatua de la libertad, riéndote a carcajadas con cada comentario, escuchando el ruido del mar rompiendo en las rocas a escasos metros y viendo como, muy poco a poco, alguien va encendiendo las luces del skyline para ti, todo se te hace pequeño.
También lo es el tiempo que pasa hasta que te das cuenta que es completamente de noche.

lunes, 27 de agosto de 2007

Martes 21/08/07

Empieza el diluvio universal en NYC.

A las 7:30 AM una emisora americana me despierta con música para que no llegue tarde a clase, que empieza dos horas más tarde. Enroscada de frio escucho como diluvia fuera y parece como si las sabanas me agarrasen para que no me levante. Está bien. Habeis ganado...apago la radio-despertador para escuchar la lluvia.

Al entrar en el subway descubro que Nueva York, como todas las ciudades, se colapsa las mañanas de lluvia. No podía ser diferente en todos los aspectos: 20 min de espera dentro de un vagón a rebentar de neoyorkinos vestidos como en Barcelona en el mes más frio del año. "Be patience" resuena por megafonía cada 5 minutos. Al salir de Grand Central me encuentro con una NYC gris, con un río de paraguas negros, botas de agua y caras que han perdido toda amabilidad.

Después de la segunda mitad de clase y la comida en Amish con más estudiantes, el supermercado-restaurante que se ha convertido en mi segunda casa, me planteo donde meterme el resto del día. Sí, creo que ha llegado el momento de pisar un museo y saco el trozo de papel que Raquel, mi profesora, me escribió con la dirección del Metropolitan. Cientos de turistas están pensando en la misma opción que yo y nos encontramos en el hall del museo.


Durante las tres horas que paso dentro del gigantesco museo me doy cuenta de varias cosas. La primera es que parece que en España regalen los viajes. La segunda, que la gente se aburre en los museos de arte. Pero se va. La gente pasea por los pasillos desfilando delante de las esculturas griegas, cuadros de arte contemporaneo, armaduras, muebles barrocos, cruces cristianas, mascaras de Africa,teteras chinas, momias, vajillas romanas, como quien desfila por los pasillos del supermercado. De vez en cuando se paran a empezar a leer el "prospecto" de alguna pieza y cuando se dan cuenta de que no se están prestando atención a sí mismos continuan la marcha. Me dio por pensar en la de historias que deben de haber pasado por cada una de aquellas piezas, la de siglos que han vivido, milenios en algunos casos, en las personas que las hicieron, las personas que las tuvieron en su poder, las luchas por poseerlas...en resumen, en todo lo que ha pasado hasta llegar a esa vitrina. Todo para que un ser con mochila en la espalda, jersey y chancletas pase delante de ellas y ni siquiera las mire. Es cuanto menos curioso si te paras a pensarlo...


A la salida sigue lloviendo y el bus me lleva a casa.

No se me ocurre mejor manera que acabar un día gris y mojado haciendo una cena en casa. Y sobretodo, sí cocinan para tí.

martes, 21 de agosto de 2007

lunes, 20/08/07

Hare como si hoy no hubiese existido...
Cancion del dia: Eppure Sentire de Elisa.

lunes, 20 de agosto de 2007

Domingo, 19/08/07

El problema, o la virtud, de estar en una ciudad como NYC es que no sabes donde ir. Te cuesta elegir. Pero estoy viendo que no es recomendable empezar muy pronto si quieres llegar a la noche en buenas condiciones físicas. No tengo prisa. No quiero plannings.
Finalmente me decido por Chinatown.
Canal St. es una calle enorme en la que las aceras están atestadas de paraditas de mercadillo. Cuesta avanzar por la cantidad de gente concentrada… Los turistas compran gafas, relojes y bolsos de imitación mientras los dueños, chinos, comen fideos con palillos entre las mercancías.


Subo por Broadway. Nadie más parece saber que en el 477 está “ Pearl River Mart”, una tienda china enorme, digna de visita. Mmmm no se si comprar una bata de seda marrón por 49$...siempre me han gustado…
Vuelvo al bullicio de Canal St. y paro en el Mc Donald’s. Compruebo que tiene su correspondiente símbolo en chino.
Subo por Mulberry St., la arteria de Little Italy. Bien mi sensación es de estar en Port Aventura al ir cambiado de temática con tan sólo cruzar una calle. Ahora China, ahora Italia. Esta zona es horrorosa, para mí. Una calle ancha, peatonal, con restaurantes italianos a ambos lados, gente engullendo pasta y pizza, tiendas con fotos de Al Pacino… yo salgo de aquí. Realmente Little Italy es como un decorado, no es real. Vuelvo a China.



Ahora los bolsos y las postales de NY dejan paso a la fruta, los patos enteros asados y el pescado. Los turistas a los chinos y vietnamitas. Es Columbus Park. No me puedo creer lo que estoy viendo…realmente es un parque muy pequeño pero esta hasta arriba de gente…todos de rasgos orientales. Me siento como que estoy violando su espacio, sobretodo cuando hago una foto. Pero no lo puedo evitar… músicos dando un mini-concierto con instrumentos que no había visto nunca, abuelitos reunidos en mesas jugando a cartas (chinas, por supuesto)…sólo unos cuantos occidentales han venido como yo y alucinan, como yo también. Merece la pena sentarse un rato.


Queriendo llegar al templo budista de Mahayana me pierdo. Pero no hay nada malo en perderse..es más, descubres sitios que si no fuera por eso nunca verías. Estas calles secundarias son las auténticas calles de Chinatown. He hecho bien en perderme. El olor es bastante fuerte, al igual que los colores y no escucho una palabra en inglés. Realmente cuesta imaginar que estas en Nueva York paseando por estas calles.

El templo está a la entrada del Manhattan bridge. Lo primero que siento es un intenso olor a incienso y una gran sensación de paz. Pasadas las cortinas, entro en una sala. Luz tenue, columnas rojas, cuadros con la historia de Buda en las paredes, música budista, a los lados altares de ofrendas y una larga alfombra roja que acaba a los pies de un gran altar donde descansa un Buda dorado de casi 5 metros, rodeado de luces rojas y frutas. Me siento en una silla, donde pasaré 30 minutos disfrutando de la tranquilidad. Observo como cada minuto entra un fiel con una varita de incienso entre las manos, se acerca al altar, murmulla unos rezos mientras agita la varita y ofrece una pieza de fruta, seguramente acabada de comprar en una de las paradas de fuera. Todo dura un minuto escaso. También veo ( por desgracia, para ellos) como algún grupo de turistas entra, hace la foto de rigor y se va, quizá a seguir comprando. Pero bueno son diferentes formas de vivir una ciudad…

No me lo puedo creer….vuelve a llover. Las “chinitas” vendiendo paraguas parecen salir de debajo de la tierra. 3$. No podré ir al Wing Fat Shopping, una galería de productos de feng Shui, reflexología, acupuntura… o lo que es lo mismo, lugar perfecto para comprar algo a mi padre. Habrá más días.
Me meto en el metro sin saber donde ir. Sí. Me apetece. Ferry.
En NYC antes de que pienses en hacer un café te aparece un Starbucks en frente de ti. Mmm me apetece chocolate pero no les quedan Cookies. Un cliente salta: “¿Estas buscando algo con chocolate? Prueba el Brownie. Te gustará”.

De nuevo en el Ferry a Staten Island. Llueve… y eso hace que todo sea especial. Los colores grises, los olores… Vuelvo a sentarme en el lado derecho, para ver la estatua de la libertad. Todo va bien hasta que el barco zarpa y todos los turistas se levantan para hacer fotos, no dejándote ver absolutamente nada. Se nota que es domingo. Enfadada se me ocurre ir al “culo” del barco ( lo siento, nunca me he aclarado con eso de popa y proa). Y tengo que darles las gracias…porque las vistas desde allí son impagables. Sólo 5 personas hemos tenido la misma idea de ir a esa plataforma. Y 5 somos los que disfrutamos del mejor viaje en ferry. Increíble.

En el ferry de vuelta ocurre la historia del día. La conversación con un chico de Staten Island empieza sin razón. Prometo que esta vez el mapa no ha tenido nada que ver. Josh tiene la misma edad que yo. No ha salido del estado, es más, reconoce no haber estado nunca en Central Park. Una vez por semana va hasta Brooklyn y coge el ferry. Tarda 3h en total. Había olvidado que había gente que lo cogía por placer...como en mi caso. Me enseña un papel sobre un curso para aprender a pilotar helicópteros y me cuenta, riéndose, cómo ayer un borracho se tiró al agua des del ferry. La conversación con el chico de piel “café con leche”, bolsa de deporte y andares de hip hop resulta muy agradable, pero la continuamos dentro porque fuera hace mucho frío. Y sigue en el bus hasta la estación de metro.
He llegado a casa temblando de frío y algo empapada. ¿Puede una larga ducha caliente sentar mejor que la que acabo de tomar?

Sábado, 18/08/07

NO hay manera de poder conectarme en Central Park….pero el paseo matutino me ha servido para encontrar Morningside Park, a dos calles de casa, donde veo el entreno de un equipo de fútbol americano. Antes de salir de casa hecho un vistazo rápido a la guía, a ver que me enseña. Village. Al coger el subway me ocurre el primer gesto del día: mi tarjeta de metro no quiere funcionar y un hombre de estilo afro que salía de él me pica con la suya, sin yo mediar palabra.

Parada: 4th Washington Square. Barrio: Greenwich Village, Dirección: Bleecker St, una calle genial. Tiendas pequeñas, gente “guapa” (siempre he odiado ese término), ambiente de eso, pueblo. Me llama la atención una tienda de vestidos para perro, una fetichista y una llena de discos hasta arriba llamada “Rebel rebel”. La calle me lleva a un pequeño mercadillo…y ¿ahora? Sacaré el plano… pero, antes de buscar dónde estoy, un chico vestido de negro, con unas preciosas gafas Police y de look despeinado, aunque cada pelo haya sido perfectamente estudiado, pregunta si estoy perdida. Su propuesta para mí es el barrio de Chelsea. Perfecto, me lo guardo para después de comer.






Repito Bleecker St porque es para hacerlo varias veces, y llego a un bar italiano de la 7Av con Perry St. El chef se ofrece a hacerme spaguettis a la carbonara con pollo y champiñones, aun sin estar en la carta. Creo que piensa que soy italiana… 10$, incluida propina por un plato que no me puedo acabar, bebida, ensalada y pan. Delicioso…por supuesto le felicito a lo lejos con un guiño. A la salida, un memorial por el 11-S con cientos de cerámicas dibujadas por anónimos.


“Good Bless America..”

Paseo hasta Chelsea, un barrio muy muy tranquilo, o al menos a esas horas. Me da que esto sólo se anima a la noche …No encuentro las famosas galerías de arte por ninguna parte. Eso si, encuentro una tienda GAP. Y entro. La única anécdota de Chelsea es un vagabundo que baila en medio de la calzada. Esto es NYC.

Bus. Tras dar las gracias al conductor, bajo a la altura de Macy’s y paseo hasta Bryant Park. No me puedo creer que vaya a hacer una semana que me estiré aquí…De nuevo llego demasiado pronto a la cita. Aquí enseguida llegas a los sitios. ¿Rockefeller? ¿Siesta en la hierba? Mejor aún: Internacional Center of Photography ( 6 ave con 43 st), a dos calles de aquí. 8$ precio estudiante. Que decepción….tenía muchas expectativas en este sitio..sólo una expo de celebridades afroamericanas y otra que no sabría como catalogar. Lo único potable es la tienda, lo que es bastante triste. No encuentro ningún libro que merezca la pena y acabo comprando una libreta porque la mía no está aguantando el trote. Hierba de Bryant Park. Y observo a la gente…

La salida con los compañeros de clase es un cúmulo de problemas. No entendimos todos bien dónde era, luego no nos decidimos por un sitio para ir, los italianos hablan entre sí italiano y las croatas..pues lo que se habla en Croacia, el Hard Rock de Times Square está lleno, qué hacemos…problemas de ir con gente que no conoces prácticamente de nada. Propongo Corner Bistro en G. Village: un famoso sitio de hamburguesas, según mi guía, en la 4th con St. Jane. Resulta ser un lugar oscuro de mesas de madera, menú escaso, larga cola para entrar y hamburguesas que parecen pequeñas hasta que las ves de perfil y descubres que tienen 3 dedos de grosor. Y no para de llegar gente…no se si lo merece. La verdad es que cualquier restaurante de la 4th hubiese sido un acierto. El ambiente a esa hora es increíble.

Acabamos la noche Francesca, David (ambos italianos) y yo, (es el destino), en un pub del East Village con velas en las mesas, en la 2 ave con la 3ª. Suena una canción que me hace sonreír…

Viernes, 17/08/07

Si algo he aprendido en estos días es que para parecer un/a neoyorquino/a debes seguir estas reglas de oro:
- Camina deprisa. Como si llegaras tarde.
- No puede faltar el vaso de STARBUKS en tu mano, a todas horas.
- No esperes a que el semáforo este verde para cruzar. Eso te delataría.
- El i-pod debe ser una prolongación de tu cuerpo.

La mañana de hoy la he pasado en el apartamento. Tranquila, como el resto del día. He dormido un poco más de lo habitual y simplemente he archivado fotos mientras veía la televisión. Me he quedado parada cuando he visto un reportaje de un programa matutino, de estos “ de marujeo”, sobre ¿Qué hacer cuando tu hija pequeña no es femenina o tu hijo juega con muñecas? Hasta le han puesto nombre al “fenómeno”…no se qué “Toy”. Lo fuerte es que salía una escritora que ha hecho un libro y una madre y su hija explicaban como gracias a él la niña se había convertido en una presumida adolescente. Eso sí, sobretodo, si la niña no quiere ponerse un vestido se debe actuar así: “ Cielo, te quiero muchísimo pero..estarías tan bonita con este vestido tan precioso…”.
Tengo que estar antes en la escuela porque quiero cambiarme al horario de mañana. Así que como corriendo en el sitio de ayer, y que creo que será más que habitual.


Los viernes no hay clase. Cada grupo decide que quiere visitar o hacer. Ayer, por votación (somos 7 por clase) se decidió ir al cine. Así que puedo decir que he visto una película americana en un cine americano. Concretamente: The Simpsons, en una sala en la 42th st. Toda una experiencia…para hacerlo más autentico pido un hot dog. A mi lado hay un chico enooorme con una enoooorme bolsa de palomitas y una enooorme coca-cola.


A la salida quedamos para vernos mañana todos a las 6pm en Bryant Park. Me voy con Isabella ( italiana) a SOHO.A quedado allí con un amigo italiano. No se como me lo monto pero siempre acabo con italianos…debe de ser mi destino. (Por cierto, Massimo, hay uno que es clavado a tu primo Alessandro y…stp, cuídame a Joaneta)
Broadway abajo a la altura de Houston St, Prince St, Spring St.. Pero la tarde se ve arruinada por la lluvia. Hay que posponer el paseo. Entramos en el subway pero yo me quedo intentando localizar a Mónica en una cabina. Su hermana me ha dicho en la escuela que esta noche han quedado con más gente para ir a un club y que tengo que ir porque mañana se van ya a Los Ángeles. Quedo en llamarles. No hay manera….tiene el teléfono no disponible, y algo que no me gusta de esta ciudad es que las cabinas no te devuelven el dinero si no consigues hablar. 25 cent cada vez… mejor que me compre un teléfono, además la tarjeta telefónica que compré no funciona en teléfonos públicos. Me rindo. Espero que no se enfade. Es demasiado pronto para ir a casa, sólo las 7 PM. Llueve. Hace una tarde triste. Cojo subway hacia Times Square.

De nuevo la suerte me acompaña porque cuando salgo a la calle ya no llueve. Si hay algo que me gusta hacer es pasear por una calle llena de gente escuchando música lo suficientemente alta como para no escuchar el bullicio. Lo ves, pero no lo escuchas. Tú le pones sonido. STARBUCKS de la 51th st con Broadway. Consigo la mejor silla, justo en la esquina. Y allí paso 1 hora y media viendo como empieza de nuevo a llover..En NYC el ritmo no se para, tan solo cambia. Una marea amarilla de taxis invade las calles y la gente pasa caminando con paraguas, pero son las únicas diferencias. Por cierto, el humo saliendo de las cloacas de las películas no es un efecto especial. Muchas mujeres, la mayoría turistas, pasan con sus mejores galas supongo que hacia restaurantes o clubs… no hay nada peor que querer parecer elegante y no saber serlo.
En NYC pasan muchas limusinas..pero a la tercera que ves ya dejas de mirarlas. Necesitaba este momento de STOP. Y veo que no soy la única… a mi lado un chico ha optado por hacer lo mismo que yo y lee su guía. Hay muchísima gente que visita NYC sola. Demasiadas sensaciones que debía digerir… ya puedo continuar.


A la salida veo que están haciendo un reportaje fotográfico a una modelo. Antes de ir hacia casa paro en el SEPHORA. Llevo tiempo buscando un body milk de coco. Ya compré en el súper el champú, tal y como hacía cuando estaba en Bélgica. En Barcelona me cuesta usarlo porque me trae muchos recuerdos…


Llego a casa, es la vez que lo hago más pronto. Lamparitas encendidas, ventilador encendido, grifo de la ducha. Y después de untarme en coco hago mi primera cena en casa. Sí, un día tranquilo…

Jueves, 16/08/07

Y llegamos a Jueves. Central Park, en el Discovery Center a tan solo 10 min. de casa, desde donde voy escribiendo como han sido estos primeros días. Mientras escribo una señora de color se sienta a mi lado. Me comenta que alucina con las nuevas tecnologías. Me pregunta de donde soy y contenta me explica en español que su abuelo era de Madrid. Conoció a su abuelita, una negrita preciosa, en San Francisco y allí se enamoraron. Tuvieron 5 hijos: unos “morenos” y otros blancos con pelo lacio. Parece emocionarse recordando como su abuelito le decía: “ ¡Tú eres mi rico bombociiiito de xxxocolate!. Llegan 2 niños: su nieto y su sobrino y me los presenta. Se despide diciendo que se llama Carmencita y que tenga un buen día. Mientras se van los tres, escucho como les va explicando la historia de su abuelo español. Que momento más dulce… No he podido acabar de escribir pero no importa.

Por fin como antes de clase como dios manda. Me encuentro algunos compañeros en la puerta de la escuela que van a comer a dos números de allí y me apunto. Es medio supermercado medio restaurante. Se trata de llenarte tú mismo una bandejita y te cobran por peso. Además con la tarjeta de estudiante tienes el 10% de descuento. Puré de patatas, carne en salsa y macarrones por poco más de 6$. Me sienta genial…lo necesitaba. Llegamos a clase.

A la salida los austriacos y yo decidimos ir a Nacional Museum of the American Indian, en el Financial District, y que es gratuito. Yo no se como los neoyorquinos no pillan más pulmonías porque es horroroso el cambio de temperatura que hay entre la calle, el andén y el vagón…Estamos 5 min. escasos en el museo. No hay absolutamente nada para ver excepto una sala redonda con quizá 10 vitrinas y donde estaban haciendo un concierto. Al parecer están de reformas, o eso entiendo.

Salimos dirección al ferry gratuito de Staten Island. Tengo muchas ganas de cogerlo… Y nuevamente acierto con la hora ideal. El sol está completamente rojo y va cayendo..el paseo en ferry es de las mejores cosas que he vivido de momento en NYC. Ves como te alejas de Manhattan, el sonido del agua, la estatua de la libertad (que no había visto hasta ahora de cerca, no tengo perdón) y llegas a Staten Island. Desde allí las vistas son increíbles… aunque no se si me quedo con las de Brooklyn...bueno con las dos. Estoy tan impresionada que se me olvida hacer fotos. Pero volveré. De eso estoy completamente segura. Se hace de noche en el paseo que coges justo a la izquierda nada más salir de la estación del ferry, pasando por el estadio. Si el viaje de ida ha sido bonito, más lo ha sido el de vuelta.

Llego a mi barrio, al que cada vez le tengo más cariño y compro una cheeseburger.
Y aquí estoy.

Miercoles, 15/08/07

4º día en NYC. También empieza temprano. He quedado con dos chicos de Austria en Columbus Cyrcle y los espero con un Milk-Chocolate Cold. Es curioso ver a los turistas y que ellos no te vean como a tal. No se cuantos Km. caminamos pero…muchos. Entramos en Central Park por el S-O. Lo más gracioso que vemos de entre muchas cosas es, a parte de una ardilla que sin miedo se acerca a la gente, un grupo de mamás con sus cochecitos y los correspondientes bebés dentro, claro está, siguiendo las instrucciones de un personal trainner con camiseta que dejaba el ombligo al aire y unas mallas que poco dejaban a la imaginación. La situación es bastante cómica…se trata de hacer ejercicio mientras paseas a los niños, que vienen a ser las pesas.


Llegamos al Upper East Side, tomamos algo y vuelta al principio. Entramos en la tienda Apple..Alucinante. Tengo que decir que me he enamorado, perdidamente. Me he enamorado de un aparatito de diseño precioso (como todo lo Apple ) que igual te sirve para llamar, como para conectarte a Internet, como para hacer fotos, como para ver mapas por satélite…una barbaridad de cosas y muy fácil de usar. Es el I-phone. Pero no lo venden libre… Habrá que esperar entonces. Después viene Nike Store y andando andando llegamos a Times Square. Subway y a clase. Hoy no pierdo nada, ¿Será que me voy acostumbrando al ritmo de NYC? Por cierto, he recuperado mis gafas..

Después de clase Mónica me espera. Esta noche la escuela ha programado ir a cenar al Grimaldi’s Pizza, considerada la mejor pizzería de NY, debajo del Brooklyn Bridge. Antes pero Moni y yo pasamos por mi apartamento y descubro que soy una privilegiada. Al parecer de pequeño no tiene nada..es enorme y bastante completo comparado con donde vive el resto de gente. Luego vamos al suyo, en el East Village. Aún no había visto esta zona, llena de bares y gente joven. Sorpresa, su hermana no está en casa y no tenemos llaves. Mis piernas empiezan a decir basta…Subway hacía Brooklyn.


El resto está acabando de cenar. Claro, llegamos al horario español. Pedimos una grande para compartir de Ricota y Jamón. Deliciosa….El sitio tiene mucho encanto, lo demuestra la larga cola que hay para entrar. Una foto firmada de Sinatra cuelga de la pared, entre otras. Pero lo mejor viene después. ¿De postre? el Skyline de Manhattan desde Brooklyn…


Martes, 14/08/07

Martes. Después de pasar por el súper y comprar lo más normal que encuentro, me voy a Central Park con el portátil, a ver si pillo señal. No hay suerte. Un policía en bici se para. Yo me asusto. Me quedo alucinando cuando me pregunta si pillo señal. Dice que cerca del Discovery podré conectarme sin problemas. Tengo que disculparme por todas las veces que he criticado a los americanos, por lo menos a los neoyorquinos. Son lo mejor de la ciudad…



Antes de llegar a clase por fin puedo ver a Mónica, mi amiga que también esta estudiando en mi escuela pero que llegó antes con su hermana y se van antes también. Decidí vivir esta experiencia sola. Solo coincidimos 7 días pero al estar sin móvil no había habido manera de encontrarla. Es curioso estar las dos en la misma ciudad, a miles de Km. de casa y no vernos hasta el tercer día. Me da tiempo de saludarla a ella y a su hermana y a comprar un trozo de pizza. Hoy toca perder los libros…Y voy a clase.

A la salida, en la 45 st con la 3ª Ave, saco el plano del metro y inmediatamente un hombre se para. ¿Estás buscando algo? ¿Necesitas que te ayude? Hablamos durante 10 min.. Aprovecho la situación para saber el sitio favorito de un neoyorquino: World Financial Center es el suyo. Me habla de una puesta de sol impresionante. Además llegaría a la hora perfecta.. mi idea era ir a parar por allí abajo, así que está decidido. Mr. Harris, presidente de una empresa de comunicación, me da su tarjeta por si alguna vez necesito algo.

Subway hasta Fulton St, siguiendo las indicaciones de mi amigo Harris. Voy a parar a una zona que te deja sin palabras, que te pone la piel de gallina. Zona Cero. No hay palabras. En mi caso me hace pensar en donde estaba yo ese día y que estaba haciendo y en el momento en que vi esas imágenes…todo fue justo donde ahora me encontraba. No puedes evitar imaginar el caos que se vivió, el ruido, el polvo, los gritos…el olor. Frases de personas que vivieron la pesadilla escritas en unas paredes, los nombres de los fallecidos, el enorme agujero en el suelo lleno de excavadoras, suena 9 Crimes de Damien Rice en el I-pod…no lo puedo evitar y…rompo a llorar. De nuevo una persona se para. Es un hombre trajeado con maletín. Sus palabras son: “Esto no es NY. NY es otra cosa, no te quedes con esta imagen. Es solo algo que pasó”. Empezamos a hablar sobre lo que construirían y según él harán otros edificios de oficinas, con mucha más seguridad. Yo digo que para mí no es la mejor opción y se me ocurren otras cosas mejores que esa. “¡No tenemos que tener miedo!. No hay que tener miedo de la vida”. Prometo que fue para dejar de respirar. Encima aquel hombre me dio las gracias porque, según dijo, había tenido un duro día en la oficina y esa conversación de 5 min. le había hecho olvidar.




Llego al Financial Center y al paseo de Battery park. Es la hora perfecta. Justo a tiempo. Cada vez el agua es más lila. Algunas luces de los edificios de New Jersey empiezan a encenderse. Parece que mi i-pod tiene vida porque cambia el registro y suenan Plain White T's Hey There Delilah, Falling Awake de Gary Jules, I just don’t think I’ll ever get over you de Colin Hay… me conoce bien. Cae la noche, sin darme casi cuenta.

Hoy será el primer día que coja un taxi neoyorquino.