lunes, 20 de agosto de 2007

Jueves, 16/08/07

Y llegamos a Jueves. Central Park, en el Discovery Center a tan solo 10 min. de casa, desde donde voy escribiendo como han sido estos primeros días. Mientras escribo una señora de color se sienta a mi lado. Me comenta que alucina con las nuevas tecnologías. Me pregunta de donde soy y contenta me explica en español que su abuelo era de Madrid. Conoció a su abuelita, una negrita preciosa, en San Francisco y allí se enamoraron. Tuvieron 5 hijos: unos “morenos” y otros blancos con pelo lacio. Parece emocionarse recordando como su abuelito le decía: “ ¡Tú eres mi rico bombociiiito de xxxocolate!. Llegan 2 niños: su nieto y su sobrino y me los presenta. Se despide diciendo que se llama Carmencita y que tenga un buen día. Mientras se van los tres, escucho como les va explicando la historia de su abuelo español. Que momento más dulce… No he podido acabar de escribir pero no importa.

Por fin como antes de clase como dios manda. Me encuentro algunos compañeros en la puerta de la escuela que van a comer a dos números de allí y me apunto. Es medio supermercado medio restaurante. Se trata de llenarte tú mismo una bandejita y te cobran por peso. Además con la tarjeta de estudiante tienes el 10% de descuento. Puré de patatas, carne en salsa y macarrones por poco más de 6$. Me sienta genial…lo necesitaba. Llegamos a clase.

A la salida los austriacos y yo decidimos ir a Nacional Museum of the American Indian, en el Financial District, y que es gratuito. Yo no se como los neoyorquinos no pillan más pulmonías porque es horroroso el cambio de temperatura que hay entre la calle, el andén y el vagón…Estamos 5 min. escasos en el museo. No hay absolutamente nada para ver excepto una sala redonda con quizá 10 vitrinas y donde estaban haciendo un concierto. Al parecer están de reformas, o eso entiendo.

Salimos dirección al ferry gratuito de Staten Island. Tengo muchas ganas de cogerlo… Y nuevamente acierto con la hora ideal. El sol está completamente rojo y va cayendo..el paseo en ferry es de las mejores cosas que he vivido de momento en NYC. Ves como te alejas de Manhattan, el sonido del agua, la estatua de la libertad (que no había visto hasta ahora de cerca, no tengo perdón) y llegas a Staten Island. Desde allí las vistas son increíbles… aunque no se si me quedo con las de Brooklyn...bueno con las dos. Estoy tan impresionada que se me olvida hacer fotos. Pero volveré. De eso estoy completamente segura. Se hace de noche en el paseo que coges justo a la izquierda nada más salir de la estación del ferry, pasando por el estadio. Si el viaje de ida ha sido bonito, más lo ha sido el de vuelta.

Llego a mi barrio, al que cada vez le tengo más cariño y compro una cheeseburger.
Y aquí estoy.

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