


Antes de llegar a clase por fin puedo ver a Mónica, mi amiga que también esta estudiando en mi escuela pero que llegó antes con su hermana y se van antes también. Decidí vivir esta experiencia sola. Solo coincidimos 7 días pero al estar sin móvil no había habido manera de encontrarla. Es curioso estar las dos en la misma ciudad, a miles de Km. de casa y no vernos hasta el tercer día. Me da tiempo de saludarla a ella y a su hermana y a comprar un trozo de pizza. Hoy toca perder los libros…Y voy a clase.
A la salida, en la 45 st con la 3ª Ave, saco el plano del metro y inmediatamente un hombre se para. ¿Estás buscando algo? ¿Necesitas que te ayude? Hablamos durante 10 min.. Aprovecho la situación para saber el sitio favorito de un neoyorquino: World Financial Center es el suyo. Me habla de una puesta de sol impresionante. Además llegaría a la hora perfecta.. mi idea era ir a parar por allí abajo, así que está decidido. Mr. Harris, presidente de una empresa de comunicación, me da su tarjeta por si alguna vez necesito algo.
Subway hasta Fulton St, siguiendo las indicaciones de mi amigo Harris. Voy a parar a una zona que te deja sin palabras, que te pone la piel de gallina. Zona Cero. No hay palabras. En mi caso me hace pensar en donde estaba yo ese día y que estaba haciendo y en el momento en que vi esas imágenes…todo fue justo donde ahora me encontraba. No puedes evitar imaginar el caos que se vivió, el ruido, el polvo, los gritos…el olor. Frases de personas que vivieron la pesadilla escritas en unas paredes, los nombres de los fallecidos, el enorme agujero en el suelo lleno de excavadoras, suena 9 Crimes de Damien Rice en el I-pod…no lo puedo evitar y…rompo a llorar. De nuevo una persona se para. Es un hombre trajeado con maletín. Sus palabras son: “Esto no es NY. NY es otra cosa, no te quedes con esta imagen. Es solo algo que pasó”. Empezamos a hablar sobre lo que construirían y según él harán otros edificios de oficinas, con mucha más seguridad. Yo digo que para mí no es la mejor opción y se me ocurren otras cosas mejores que esa. “¡No tenemos que tener miedo!. No hay que tener miedo de la vida”. Prometo que fue para dejar de respirar. Encima aquel hombre me dio las gracias porque, según dijo, había tenido un duro día en la oficina y esa conversación de 5 min. le había hecho olvidar.



Llego al Financial Center y al paseo de Battery park. Es la hora perfecta. Justo a tiempo. Cada vez el agua es más lila. Algunas luces de los edificios de New Jersey empiezan a encenderse. Parece que mi i-pod tiene vida porque cambia el registro y suenan Plain White T's Hey There Delilah, Falling Awake de Gary Jules, I just don’t think I’ll ever get over you de Colin Hay… me conoce bien. Cae la noche, sin darme casi cuenta.

Hoy será el primer día que coja un taxi neoyorquino.
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